Dar pasos veces cuesta mucho tiempo; otras poco. Y esto es así porque cada movimiento está pensado de forma estratégica, y mientras hay pasos que se deben dar rápidamente otros hay que pensarlos con cuidado para darlos en el momento adecuado, para así conseguir perder las menos piezas posibles y vigilar con cuidado el objetivo final que quiero alcanzar.

Dando pasos, tomando decisiones. Ajedrez

El problema que puede ocurrir es que dé mal algún paso y tome decisiones equivocadas haciéndome perder alguna pieza, pero no debo quedarme pensando en que me irá mal, en que habrá problemas e incluso en que perderé la batalla. Nadie dijo que nada fuese fácil. Sin embargo, tampoco tengo por qué equivocarme si pienso detenidamente todas las opciones que me permite el tablero y a las que mi ficha puede acceder con los movimientos que es capaz de realizar.

Así, el conjunto de pasos que dé me presentará un abanico de opciones donde tendré que tomar decisiones que me llevarán por un camino u otro, que podrá ser más sencillo o más complicado, quizás esperado o puede que por el contrario, me sorprenda, pero ante todo será el camino que yo y sólo yo haya elegido porque al fin y al cabo yo seré quien deba recorrerlo.