Pasa el tiempo veloz a la vez que el recuerdo, y con él, momentos y vivencias que memorizamos y guardamos en el corazón. Otros pasaron al olvido queriendo o sin querer, pero siempre siendo parte de nosotros y de lo que hemos vivido.

Cámara y fotos antiguas

Sin embargo, aunque muchas veces rechacemos hacernos fotografías, estoy segura de que de aquí a unos años querremos ver cómo éramos y compartir fotos y momentos con nuestra familia, amigos y conocidos. Nuestros mismos hijos y nietos nos pedirán esos recuerdos inmortalizados, primero para ver cómo éramos, qué hacíamos y qué vimos, y al final para quedarse con algunas de ellas porque querrán vernos cuando ya no estemos y llevarnos perfectamente en la memoria.

Esto son solamente pensamientos que surgen en la mente de esta escritora en este pequeño rincón virtual porque todos hemos dicho en alguna ocasión: “No, no me saques en la fotografía” o “No quiero, que salgo mal” y tantas otras frases similares de este tipo, cuando es posible que tiempo más tarde nos arrepintamos porque no podremos volver al pasado.

Fotografías colgadas

Lo voy pensando en estos últimos años de mi vida, por el hecho de que he hecho muchísimas fotografías a lugares, paisajes, animales, flores… y sin embargo, tanto mi familia como yo aparecíamos en pocas ocasiones. En mi caso, es verdad que no me gusta mucho salir en fotos, pero también me ocurría en buena medida porque soy la persona que suele llevar la cámara y el resto suele utilizar. Actualmente procuro salir en más fotografías que considero que puede estar bien salir y recordar, y también ofrezco fotografiar a los demás, pero ya sabéis cuáles son las respuestas habituales.

Por supuesto, cada uno tiene su vida, sus circunstancias, su forma de ser, pero el tema de la fotografía que he querido tratar en esta entrada me parece interesante y diferente, además de que pienso que debemos tenerlo en cuenta más de lo que estamos acostumbrados, sobre todo hoy en día que resulta tan sencillo fotografiar y guardar grandes cantidades de fotografías en ordenadores, pendrives y discos duros, sin necesidad de tenerlas impresas en álbumes ocupando estanterías.

Cuaderno con fotografías antiguas familia Natalia Ortiz

Además, con programas de retoque digital como Photoshop, podemos mejorar estas fotografías, realizar fotomontajes realistas y/o fantásticos e incluso restaurar fotografías antiguas. Ejemplo de esto último es este pequeño cuaderno que muestro en la anterior imagen, en el que incluí fotografías antiguas de mi familia, las cuales restauré e incluso coloricé y en el que expliqué cómo había llevado a cabo todo el proceso.

Si estás interesado/a en algunos de estos servicios, puedes contactar conmigo para solicitar más información.

Autora del texto y de la tercera imagen: Natalia Ortiz

Fuentes de las imágenes: Pixabay y Pexels