La semana pasada falté a mi cita semanal con el blog. Me gustaría decir que fue por descansar, por algún buen y alegre motivo… Pero no. A veces tenemos mala pata y nos encontramos con imprevistos que por lo tanto ni buscamos ni queremos. Tuve un pequeño accidente.

Bloc de notas y ordenador

Como esta semana termino las clases del máster y en unos días entrego el proyecto, me pareció que era una buena forma de celebrarlo. Entiéndase el sarcasmo.

Si pudiera, también me gustaría deciros que me lo hice bailando, que suena más glamuroso, o que me fui a hacer algún deporte como pueda ser escalada, barranquismo o que fue corriendo, pero no. 

Tampoco tengo casi tiempo libre últimamente para hacer nada especial, ya que con los horarios que llevo entre el trabajo y las clases, a lo que hay que añadir la cantidad de trabajos que he tenido que realizar del máster así como el proyecto, no da margen de hacer más.

Pequeño pero matón

Me torcí el pie andando. Tal cual. Sin embargo, en ese momento no sabía que me había hecho nada porque no sentí dolor. A lo largo de los años se me ha ido el pie andando más de una vez y nunca me ha pasado nada… Hasta que pasa, claro. Esa noche me empezó a molestar. Como era entre semana, al día siguiente seguí con mis responsabilidades y horario habitual, pero conforme avanzaban el reloj, me dolía más y más, andando y sin andar, y subir o bajar escaleras acabó convirtiéndose en un problema, así que me di cuenta de que me había hecho algo y fui al hospital. 

Peluche rana Gustavo con lesiones por accidente

Allí tuve que estar unas cuatro horas porque traumatología estaba repleto. A algunas de las personas que esperaban les había ocurrido algún accidente similar al mío, pero había casos que eran graves y preocupantes, por lo que no había más opción que esperar.

Después de todo salí de allí sabiendo que me había hecho un esguince, vendada y con indicaciones de mucho reposo, con muletas sin poder apoyar el pie en el suelo, así que tenía que ir dando saltos para todo, de ponerme hielo en la zona lesionada, de tener el pie en alto lo que pudiera y por supuesto, de tomar el maravilloso ibuprofeno que TODO lo puede.

Así que pasé un magnífico fin de semana encerrada con mucho dolor porque la medicación no me hacía nada y porque tener el pie en alto apoyando toda la parte lesionada es una idea pésima. Por tanto, no había espíritu de escribir ni de estar en el ordenador.

Esguince

Vuelta al hospital

Así que esto hizo que el lunes tuviera que volver a ir al hospital para que me cambiaran la venda, que me la habían puesto mal, así como para que me pusieran una medicación que de verdad hiciera efecto. Y por desgracia por un lado, aunque por suerte por otro, pasamos de las muletas y los saltos a una silla de ruedas con elevador de pierna que me permitía reposar y tener la pierna en alto sin apoyar la zona dolorida, así que comencé a sentir alivio y mejoría.

Otras perspectivas de la realidad

He de decir que han sido muy pocos días de muletas y de silla de ruedas, pero nunca me había pasado y son situaciones que dan otra perspectiva.

Hace unos dos años, en el antiguo blog de La magia de las palabras, os decía que coincidía por las mañanas con una pareja de ciegos que se trasladaban por la ciudad con sus perros guía y os explicaba lo mucho que echaba en falta infraestructuras para estas personas, bien por los escalones que hay por muchos sitios o por la falta de pasos de peatones con sonido para que sepan cuándo pueden cruzar. Algunos nos preocupábamos y les indicábamos cuándo podían cruzar la calle, pero a la vez había muchas personas ajenas a todo y sin ganas de ayudar de una forma mínima, fácil y rápida que no les suponía ningún inconveniente.

Chico andando por un túnel

Siempre he pensado que hay minusvalías, deficiencias, enfermedades… con las que tiene que ser muy difícil convivir. No puedo ser capaz de imaginar lo complicado que tiene que ser todo para alguien que no pueda ver, oír, hablar, andar, etc. La impotencia que se puede sentir así como la dependencia que esto nos puede crear hacia otras personas.

Cuando sufrimos algún accidente, aunque sea pequeño como este, y nos sentimos incapacitados de alguna forma, creo que se puede llegar a entender, aunque sea una parte ínfima.

En mi caso, a lo mejor no tenía problema para ir al baño aunque fuera dando saltos, y todo ello me pudiera costar y cansar, pero necesitaba que me hicieran muchas cosas básicas como puede ser el simple hecho de llevar el plato de comida a la mesa. Lógicamente tampoco podía llevar mi vida y mis responsabilidades con normalidad esos días. No deja de ser un transtorno.

Trabajo oficina

Un poco más de sensibilidad, por favor

Además, por otro lado, observo que la gente por lo general es curiosa y sobre todo aquellos que nos conocen es normal que nos pregunten qué nos ha pasado o lo que sea, pero lo que veo es que también somos muy insensibles cuando no conocemos a otras personas, porque una cosa es una pequeña mirada por algo que nos sorprende o llama la atención y otra, realizar un escáner desde el primer pelo de la cabeza hasta la punta del dedo gordo del pie, y poner caras como si estuviéramos viendo un extraterrestre cuando sólo estamos viendo a alguien por la calle que se ha hecho una lesión. Nos encontramos a gente con problemas de todo tipo, algunos verdaderamente importantes, y sinceramente, no creo que debamos comportarnos así.

He intentado llevarlo con la mayor naturalidad posible, si es que eso existe, buscando poder hacer todo lo que esté en mi mano para hacer mi día a día con la mayor normalidad a la vez que busco una pronta y buena recuperación para no lesionarme de nuevo. No entiendo dónde está el problema. ¿No serán ellos los bichos raros?

Y esta ha sido la historia de cómo me he hecho y de cómo he vivido mi primer, y espero que último, esguince, que todavía se encuentra en proceso de curación.

Silla de ruedas Star Wars

Si vosotros tenéis idea de celebrar algo, ya sea el fin de curso, un cumpleaños, lo que sea, por favor, no me toméis de ejemplo. Hay opciones muuucho mejores =)

Autora del texto: Natalia Ortiz

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